En el marco de la discusión del Proyecto de Ley Aula Segura en el Congreso Nacional, 36 investigadores expertos en convivencia y violencia escolar de 15 universidades chilenas, entre otras instituciones, emitieron una nueva declaración pública -que presentaron ante la Comisión de Educación y Cultura del Senado- planteando que medidas punitivas, como la expulsión, acrecientan la violencia. Entre quienes firman se encuentran Abraham Magendzo, Premio Nacional de Ciencias de la Educación 2017, además de Neva Milicic y Jenny Assael, destacadas investigadoras con amplia trayectoria en educación. ………. “Cuando hay violencia las consecuencias negativas son para todos: desarrollemos medidas que disminuyan efectivamente la violencia”, es el título de la declaración difundida este 23 de octubre por más de treinta investigadores chilenos con el objetivo de “colaborar con las autoridades educacionales del país a encontrar, entre todos, soluciones creativas y duraderas”. El documento hace referencia a la discusión que se lleva a cabo en Chile sobre qué hacer con la expresión de violencia extrema en algunos centros educacionales de la comuna de Santiago. “Esta urgencia si bien no debe confundir la necesidad de una discusión de fondo, cabe afrontarla con la máxima sabiduría y en el mismo enfoque formativo e inclusivo que queremos para la educación chilena”. Y afirman: “investigaciones demuestran que medidas punitivas como la expulsión acrecientan la violencia”. A partir de experiencias verificables los científicos proponen algunos mecanismos para avanzar en la atención a estos hechos puntuales, entre ellos, resguardar a todos los implicados mientras se desarrolla el debido proceso e incluir instancias reparatorias. Otro de los mecanismos recomendados es desarrollar un plan de reflexión que integre a todos los actores en “la expresión crítica, pacífica y creativa como posibilidad de desarrollo de las sociedades, enfatizando que no es la reflexión y crítica la que se debe detener sino la expresión violenta de ella; la necesidad de hacerse corresponsable en la identificación y afrontamiento de actos violentos, y la construcción conjunta de una mejor escuela que favorezca la convivencia”. “Nuestro sistema escolar requiere seguir avanzando en su forma de interactuar organizacional y pedagógicamente. Si queremos cuidar la paz habremos de trabajar en estas interacciones y en los contextos que las promueven, asumiendo que tendrán en esto un rol crucial los conocimientos y capacidades de liderazgo de todas las autoridades implicadas en el sistema”. En esta nueva declaración, los representantes de la comunidad científica hacen énfasis en que Chile necesita seguir avanzando con visión de país en los temas de fondo del sistema educativo actual, sobre la base de evidencias obtenidas a través de múltiples estudios y de experiencias desarrolladas por comunidades educativas chilenas que se han demostrado efectivas. “Debemos escoger medidas que no potencien los espirales de violencia”, concluyen. DESCARGAR LA DECLARACIÓN ACÁ VER VIDEO ACÁ Chile, 23 de octubre de 2018 DECLARACIÓN PÚBLICA INVESTIGADORES DE LA CONVIVENCIA Y LA VIOLENCIA EN LA ESCUELA Cuando hay violencia las consecuencias negativas son para todos: desarrollemos medidas que disminuyan efectivamente la violencia. 1. Una infinidad de estudios científicamente ejecutados demuestran que el sistema educacional a través de muchos factores puede producir y reproducir violencia. Así también, que hay acciones que se pueden tomar para que la escuela sea un lugar formativo de la convivencia. 2. Nuestro sistema escolar requiere seguir avanzando en su forma de interactuar organizacional y pedagógicamente. Si queremos cuidar la paz habremos de trabajar en estas interacciones y en los contextos que las promueven, asumiendo que tendrán en esto un rol crucial los conocimientos y capacidades de liderazgo de todas las autoridades implicadas en el sistema. 3. En estos días se discute en Chile puntualmente qué hacer con la expresión de violencia extrema en algunos centros educacionales de la comuna de Santiago, en el interés de cuidar a todos los involucrados en los círculos de violencia y generar medidas que sean formativas, protectoras y efectivas. Esta urgencia si bien no debe confundir la necesidad de una discusión de fondo, cabe afrontarla con la máxima sabiduría y en el mismo enfoque formativo e inclusivo que queremos para la educación chilena. 4. Debemos escoger medidas que no potencien los espirales de violencia. La investigación internacional muestra que medidas punitivas como la expulsión acrecientan la violencia. 5. A partir de experiencias verificables proponemos algunos mecanismos para avanzar en la atención a estos hechos puntuales: a. Resguardar a todos los implicados mientras se desarrolla el debido proceso. A las víctimas ofrecer apoyo de calidad y por el tiempo que se requiera. Los que ejecutan la violencia, deberán permanecer en espacios educativos transitorios y tutelados. Paralelamente, generar las condiciones para establecer un diálogo fecundo con los observadores pasivos de los hechos. b. Incluir en las consecuencias instancias reparatorias. c. Desarrollar un plan de reflexión que integre a todos los actores en i. La expresión crítica, pacífica y creativa, como posibilidad de desarrollo de las sociedades, enfatizando que no es la reflexión y crítica la que se debe detener, sino la expresión violenta de ella. ii. La necesidad de hacerse corresponsable en la identificación y afrontamiento de actos violentos. iii. La construcción conjunta de una mejor escuela que favorezca la convivencia. 6. Chile necesita además de medidas a hechos puntuales y focalizados principalmente en los llamados liceos emblemáticos de la comuna de Santiago, seguir avanzando con visión de país en los temas de fondo del sistema educativo chileno actual, basándonos en evidencias obtenidas a través de múltiples estudios -financiados mayoritariamente con dineros de todos los chilenos- y en las experiencias desarrolladas por comunidades educativas chilenas que se han demostrado efectivas. 7. Declaramos nuestra firme voluntad para colaborar con las autoridades educacionales del país a encontrar, entre todos, soluciones creativas y duraderas. ABRAHAM MAGENDZO Doctor en Educación Premio Nacional en Ciencias de la Educación 2017 Facultad de Pedagogía, Universidad Academia de Humanismo Cristiano NEVA MILICIC Doctora en Filosofía Profesora Emérita, Pontificia Universidad Católica de Chile ISIDORA MENA Psicóloga y Doctora en Ciencias de la Educación Directora Ejecutiva VALORAS, Pontificia Universidad Católica de Chile VERÓNICA LÓPEZ Doctora en Psicología Directora Centro de Investigación para la Educación