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DISTANCIA FÍSICA PERO NUNCA SOCIAL NI AFECTIVA

Autora: Dra. Olga Cuadros, Investigadora Centro Eduinclusiva. Columna publicada en BíoBío Chile, 25 de junio 2020. Diversas posturas ha generado el proyectarse frente al escenario del retorno físico a clases: mientras las autoridades han puesto el foco en la necesidad de recuperar los contenidos curriculares otras voces vinculadas al mundo educacional han planteado que el bienestar de los estudiantes debe primar sobre cualquier consideración curricular. ¿Qué ha pasado con los ratos de ocio, de risa, de charla animada y actividades compartidas con los amigos y amigas en la escuela o en la universidad, y que ahora tienen lugar limitado mediante un dispositivo tecnológico? El tiempo y recursos compartidos con los amigos constituyen un factor protector para los seres humanos y que potencia el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes. La posibilidad de tener experiencias de apoyo, de conversación íntima para hacer preguntas y expresarse sobre lo que está pasando para recibir retroalimentación contribuye a la salud mental, la formación de valores y actitudes prosociales. Las restricciones vividas durante este período de cuarentena han tenido un impacto en el aporte que las amistades proporcionan en el contexto escolar y de educación superior, especialmente para niñas, niños y jóvenes pertenecientes a las comunidades más vulnerables, tanto urbanas como rurales, que no tienen acceso a internet o no cuentan con los dispositivos tecnológicos necesarios para mantener el contacto permanente con sus amigos. Los amigos se necesitan para acompañar, para escuchar, para tranquilizar y brindar contención que ayude a aceptar las condiciones que impone la realidad. En la cercanía del espacio social esto sucede a veces tan sólo con una mirada cómplice, tan necesaria para reducir el estrés que este período de crisis sanitaria por covid-19 ha provocado. El problema es que incluso con la mejor tecnología disponible la imagen reducida de una pantalla, a veces demasiado pixelada, o un audio modulado por la capacidad de depuración del micrófono para eliminar ruido de fondo, no permite captar y aprovechar en un 100% esos pequeños gestos de apoyo. Es innegable que la tecnología ayuda mucho pero no sustituye en su totalidad algo a lo que el distanciamiento por cuarentena ha obligado: estar lejos de los amigos. En los últimos años, investigadores y profesionales del Centro de Investigación para la Educación Inclusiva hemos estado estudiando distintas dimensiones psicológicas y sociales en estudiantes secundarios y de educación superior, especialmente en la zonas Norte y Centro de Chile, para dar cuenta del bienestar psicológico estudiantil. En el caso de los estudiantes secundarios los resultados muestran que sentirse apoyados e incentivados por personas cercanas como los amigos y poder recurrir a ellos en cualquier momento es el factor que tiene mayor influencia en su bienestar psicológico. Este análisis se ha realizado dentro de modelos predictivos del bienestar junto a factores relacionados con dimensiones motivacionales, afectivas, de autoestima, autorregulación y satisfacción. Es por esto que cuando llegue el momento adecuado de regresar físicamente a clases habrá que garantizar rigurosas medidas sanitarias pero a la vez recuperar aquellos espacios de apoyo, complicidad e intimidad entre amigos. Porque esta crisis ha implicado distancia física pero nunca social ni afectiva. Para acceder a columna publicada en BíoBío. CLICK AQUÍ

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Encuesta docentes: Nuevas demandas frente a la pandemia

¿Eres docente educando desde tu hogar? Colabora con el estudio “Nuevos contextos, nuevas demandas y experiencia docente”, dirigida a profesores de Chile. Tus respuestas formarán parte de un registro histórico sobre cómo y en qué condiciones las y los educadores chilenos han vivido las nuevas demandas frente a esta pandemia. Esta iniciativa es organizada por el Centro de Investigación Avanzada en Educación, el Centro de Investigación para la Educación Inclusiva y EduGlobal. Puedes responder la encuesta a través de este enlace:https://eduglobal.cl/19411-2/ ¡Gracias por participar!

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SOBRE/CONTRA EL SIMCE

En el marco del anuncio del Ministerio de Educación que ratifica la aplicación del SIMCE para este año, a pesar de las recomendaciones de expertos en educación de no llevarlo a cabo para evitar ejercer aún más presiones sobre estudiantes y profesores, compartimos con ustedes el documento “Sobre/contra el SIMCE”, escrito por el Dr. Félix Angulo, Investigador Principal del Centro de Investigación para la Educación Inclusiva. Esta publicación –que forma parte de nuestra serie “Propuestas para políticas inclusivas”– profundiza en las implicancias y efectos negativos de esta prueba estandarizada sobre el sistema educativo. “Las pruebas SIMCE son un pálido reflejo del conocimiento cultural y del conocimiento curricular”, dice el investigador. Para acceder al documento CLICK AQUÍ

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DISPONIBLE PARA DESCARGA: LIBRO “UNA DÉCADA DE INVESTIGACIÓN EN CONVIVENCIA ESCOLAR”

La Escuela de Psicología de la PUCV y Ediciones Universitarias de Valparaíso ponen a disposición de la comunidad educativa y la sociedad en general la publicación “Una década de investigación en convivencia escolar”, editada por Paula Ascorra y Verónica López. Este libro presenta el seguimiento durante 10 años de un proceso de investigación sobre la violencia escolar en escuelas chilenas buscando contribuir principalmente a enriquecer el conocimiento de los actores educativos. Esta publicación contó con el apoyo de la Vicerrectoría Académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Valparaíso. Puedes descargar la publicación AQUÍ En el siguiente video el Dr. Abraham Magendzo, Premio Nacional de Ciencias de la Educación, y la Dra. Paula Ascorra, Directora de la Escuela de Psicología de la PUCV e investigadora principal del Centro Eduinclusiva se refieren al contenido de este libro, durante el lanzamiento en octubre de 2019. En este video la Dra. Verónica López, Directora del Centro Eduinclusiva y co-editora profundiza en detalles de esta publicación en la que contribuyen 18 autores de distintas partes del mundo. “Por sí sola la recuperación sistemática de este tipo de procesos representa un aporte sumamente valioso para quienes compartimos el interés por este tema, pero lo es aún más cuando vemos madurar de forma honesta y generosa las búsquedas y los hallazgos con sus entusiasmos y decepciones; los ensayos, aciertos y equivocaciones (que nunca son tan graves como para no recoger de ellas también los aprendizajes que proveen) y la continuación redoblada de los esfuerzos. Así, compilar la trayectoria investigativa de un equipo por más de 10 años es un aporte que puede contribuir a enriquecer el conocimiento de investigadores, pero también y, principalmente, de los actores que trabajan directamente con la escuela”, dice María Cecilia Fierro en el prólogo de la publicación.

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CUANDO LLEGUE EL MOMENTO ADECUADO DE VOLVER A CLASES

La emergencia de salud pública (COVID 19) que ha afectado al mundo durante los últimos meses ha obligado a los gobiernos a implementar medidas para intentar no sólo controlar la propagación de un virus sobre el cual aún hay muchas interrogantes sino a la vez enfrentar los fuertes impactos que se están produciendo en diferentes niveles. En el ámbito educativo, en el caso de Chile, durante marzo las autoridades gubernamentales anunciaron la suspensión de clases presenciales en colegios y proporcionaron alternativas para generar aprendizajes a distancia –utilizando internet como principal plataforma– y a la vez, adelantaron las vacaciones de invierno. Durante este período, el Ministerio de Educación ha manifestado con claro énfasis la intención de acelerar el regreso a clases presenciales una vez cumplido el período de vacaciones, haciendo múltiples anuncios con diferentes fechas: primero abril, luego mayo, manteniendo actualmente en suspenso el momento del retorno gradual. Como Centro de Investigación para la Educación Inclusiva nos manifestamos en desacuerdo con el retorno gradual a clases durante mayo ya que no garantiza las condiciones mínimas necesarias para retomar la actividad educativa. Por el contrario, y sobre la base de evidencia científica, constituye un riesgo para la comunidad educativa y las familias que forman parte de ella, así como para el control de la pandemia. Enfatizamos en la necesidad de generar un espacio de diálogo y trabajo de expertos en salud pública con representantes del sistema educativo –docentes, asistentes de la educación, apoderados y estudiantes– con el fin de asesorar a la autoridad en la confección de recomendaciones y orientaciones viables para cuando llegue el momento adecuado de volver a clases. Consideramos que deben existir las siguientes condiciones cuando llegue ese momento: Garantía de seguridad sanitaria para la comunidad educativa. Garantía de condiciones para un buen aprendizaje y convivencia. Planificación, implementación y fortalecimiento de iniciativas enfocadas en la salud mental de la comunidad educativa. Replanteamiento participativo de los objetivos curriculares y metodologías de enseñanza. Desactivación o readecuación de sistemas de evaluación y/o pruebas estandarizadas con altas consecuencias. Resguardo de recursos económicos, materiales y de personal para el funcionamiento de las escuelas y de programas que han resultado exitosos. Apoyo focalizado a las comunidades más vulnerables. Fortalecimiento de acciones que permitan garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos y todas. Puedes leer más detalles en este documento

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VOLVER A CLASES: ¿CUÁL ES EL SENTIDO?

Autores: Francisco Leal y Sebastián Zenteno, investigadores del Centro de Investigación para la Educación Inclusiva – Línea: “Motivación y compromiso con el aprendizaje”. Columna publicada en BíoBío Chile, 24 de abril de 2020. Varias señales han dado las autoridades hacia una vuelta a “una nueva normalidad”, entre ellas, la de un retorno progresivo a clases presenciales en las escuelas. Más allá de la discusión respecto de si las condiciones para volver a las actividades escolares en los establecimientos garantizan el resguardo de la salud, conviene también reflexionar sobre el sentido educativo que ello tendría. ¿Cuál sería el objetivo curricular de una vuelta a clases presenciales? Si en estas semanas hemos visto que en la mayor parte de las escuelas las clases virtuales o las formas alternativas que se buscaron para subsanar la ausencia de clases presenciales son remedos de las actividades curriculares habituales, cabría esperar que al retorno presencial –aunque se realice alguna actividad o considere un periodo de reflexión, adaptación, o como quiera llamársele– se retome el mismo currículo y las mismas metodologías. ¿Parece razonable, después de las experiencias de los últimos meses, apresurarse a retomar una actividad tan central en la vida de las personas y la sociedad como es la escolarización, como si no hubiera pasado nada, como si se hubiera tratado de un paréntesis? A nosotros no. Consideramos imprescindible reorientar el currículo y las metodologías hacia los saberes y prácticas necesarias para la vida en común, más que para el éxito académico e individual. Esta crisis nos ha mostrado en forma meridianamente clara la inadecuación del actual sistema escolar para lograr un objetivo esencial, cual es preparar a las personas y la comunidad para hacer frente a la vida cotidiana. La escuela de hoy en Chile –circunscrita a una lógica de mercado y de rendición de cuentas– es un sistema ensimismado, en que cada nivel prepara para acceder al siguiente con asombrosa independencia de la vida no escolar, de la vida de la comunidad y las familias que la componen, incluso de las propias vidas personales de quienes participan en los procesos escolares. La escolarización se ha distanciado demasiado de la educación, reduciéndose a repetir relaciones preestablecidas[i] que serán medidas y calificadas luego en pruebas y exámenes, y darán lugar a una clasificación a partir de puntajes en pruebas estandarizadas como SIMCE o la PSU, pero ¿Lleva todo eso a una vida mejor? ¿Nos ha servido de algo, por ejemplo, para afrontar este momento de crisis generado por la COVID-19? La educación, en cambio, es un proceso activo de acercamiento a la realidad efectiva, al mundo de los problemas y las soluciones reales en todos los ámbitos de la vida[ii]. Y, entre ellos, qué duda cabe, los más importantes son aquellos que nos permiten ser mejores personas, vivir buenamente, convivir en armonía con los demás y contribuir al bienestar común, ninguno de los cuales ha manifestado tener una importancia verdadera en el currículo, excepto en el plano discursivo y ceremonial. En consecuencia, lo más relevante a nivel general es iniciar una reflexión sobre el sentido de la escuela y la educación: qué queremos que la educación produzca en niñas, niños y jóvenes; qué papel juega la escolarización, si juega alguno, en el proceso educativo; cómo ambos –educación y escolarización– se relacionan con otros ámbitos de la vida comunitaria, como la participación, el trabajo y la producción, y sobre todo con el bienestar personal y el bienestar de la comunidad. Esta reflexión es esencial, además, en el contexto de un proceso constituyente como el que fue interrumpido por la irrupción del virus, suspensión que nos está mostrando dramáticamente la crisis terminal de nuestro actual sistema escolar. [i] Calvo, C. (2013, 5ª ed.). Del mapa escolar al territorio educativo: disoñando la escuela desde la educación. La Serena: Universidad de La Serena. [ii] Calvo, C. (2015). La propensión a aprender entrampada por la escolarización. Infancia, Educación y Aprendizaje (IEYA), 1(1), pp. 22-42. Para leer publicación en BíoBío Chile CLICK AQUÍ

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ES IMPERATIVO PROTEGER LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS

Autora: Dra. Verónica López, Directora Centro Eduinclusiva. Columna publicada en La Tercera el 14 de abril de 2020. En medio de esta crisis sanitaria si hay algo que no podemos olvidar es la salud mental de nuestros niños, niñas y jóvenes. En este contexto, las autoridades gubernamentales deben por mandato constitucional garantizar el derecho a la salud mental y el bienestar de la ciudadanía y, por lo tanto, se hace urgente a nivel de Estado impulsar una agenda de prevención. Identificando la importancia de prestar atención a los impactos psicosociales de la pandemia, la Primera Ministra de Noruega tuvo una idea genial: conversar con los niños directamente y responder sus preguntas para tratar de entender qué les estaba pasando y cómo el encierro en casa los está afectando. En países como el nuestro –cuya realidad socioeconómica dista años luz de la del país escandinavo calificado como uno de los más democráticos del mundo– la desigualdad social significa que para muchas familias el #QuédateEnCasa y el #Teletrabajo simplemente no son opción. Entonces, niños, niñas y jóvenes están conviviendo –o lo harán en un futuro cercano– no sólo con el encierro y la enfermedad sino también con la pérdida de trabajo de la mamá, la reducción del salario del papá o con la angustia de sus cuidadores frente al intento de llevar comida a la mesa y no contagiarse en el intento. ¿Como sociedad estamos conscientes de su vulnerabilidad? ¿El Gobierno los está escuchando? A nivel internacional, Chile es uno de los países con peor salud mental. Niños y niñas menores de 6 años lideran el ranking y los estudiantes de entre 6 y 18 años tienen casi el doble de enfermedades mentales comparadas con indicadores internacionales. La investigación demuestra que la prevalencia de problemas de salud mental luego de una catástrofe aumenta de un 8% a un 50%. De ahí la importancia de impulsar una agenda de prevención para enfrentar la actual emergencia y fortalecer programas que han resultado exitosos. Con más de dos décadas de trayectoria y reconocimiento a nivel internacional, el Programa Habilidades para la Vida (HPV) –implementado por Junaeb– es un modelo de intervención psicosocial que incorpora acciones de detección y prevención del riesgo, promueve estrategias de autocuidado y desarrolla habilidades para la convivencia de los diferentes actores de la comunidad escolar. Siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud trabaja con redes comunitarias, apoyando a docentes y directivos para que a la vez apoyen a los niños y sus familias. Hoy está presente en 185 comunas, en más de 2.500 establecimientos educacionales atendiendo a más de 700 mil estudiantes. En situaciones de crisis que como sociedad hemos enfrentado HPV se ha consolidado como una respuesta efectiva para abordar los problemas de salud mental en las comunidades escolares más vulnerables; es un pilar fundamental en la red de apoyo psicosocial que podemos brindar, a través de la escuela, a las familias más pobres del país. Frente a la emergencia actual, HPV está trabajando y reorientando sus directrices para, acorde a los nuevos desafíos, continuar apoyando vía remota a cientos de directores y a miles de profesores para prevenir y contener problemas de salud mental latentes en la comunidad educativa. El Programa de Gobierno (2018-2022) declara promover y compatibilizar principios fundamentales, entre ellos, la justicia y la solidaridad, manifestando un compromiso con la protección a la infancia. En medio de esta pandemia, donde los problemas de salud mental emergen silenciosamente transformándose en una grave amenaza, nos complace saber que el Ministerio de Educación ha escuchado a quienes han pedido a viva voz que el Programa Habilidades para la Vida no sólo se mantenga sino que se fortalezca (Leer declaración expertos – Leer declaración equipos locales HPV) ¡No olvidemos a los niños! Proteger su salud mental es un imperativo. Leer publicación en La Tercera

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CARTA ABIERTA: LA SALUD MENTAL ES UNA PRIORIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Representantes de diversas instituciones académicas y organizaciones que trabajan en el ámbito de la salud mental y la educación hacen un llamado enfático al Gobierno a impulsar una agenda de prevención y a incorporar la salud mental entre sus prioridades programáticas y presupuestarias cuidando particularmente programas como Habilidades para la Vida (HPV), implementado por Junaeb. En las últimas semanas en nuestro país se han implementado diversas estrategias para prevenir el contagio del COVID-19 basándose en evidencia y experiencias internacionales. Sin embargo, los efectos psicosociales han sido escasamente abordados, a pesar de que es claro que la pandemia genera impactos significativos en salud mental, ya sea por las condiciones de encierro, la alteración de la vida cotidiana y la incertidumbre respecto al futuro. Antes de las crisis de los últimos 6 meses, el estallido social y el COVID-19, Chile era uno de los países con peor salud mental en el mundo. Los niños y niñas menores de 6 años lideraban el ranking de problemas de salud mental y las y los estudiantes de 6 a 18 años tenían casi el doble de enfermedades mentales comparadas con las cifras internacionales. Esto es particularmente grave si atendemos a que la investigación en salud mental y crisis sociales muestra que la prevalencia de problemas de salud mental luego de una catástrofe aumenta de un 8 a un 50%. Los estudios sobre efectos de las cuarentenas nos muestran un escenario similar, destacando la aparición de trastornos de estrés postraumático y trastornos del estado ánimo, la activación de sintomatología psicótica latente o la agudización de los problemas de consumo de drogas y alcohol, viéndose además en Chile, el aumento de la violencia intrafamiliar.  Por lo tanto, no podemos esperar a que esta situación aumente en su gravedad. Al igual que con las medidas de prevención del COVID-19, tenemos que impulsar una agenda de prevención y promoción que garantice los derechos a la salud mental y el bienestar consagrados por la Constitución. La evidencia muestra la importancia de reforzar los dispositivos locales de salud, pues ellos permiten minimizar los impactos negativos de las crisis sanitarias y sociales, potenciando los recursos comunitarios existentes en los distintos territorios.  En este contexto, programas como Habilidades para la Vida (HPV) de la Junaeb, constituyen experiencias relevantes para la prevención temprana en salud mental, particularmente en espacio escolar. Se trata de una política pública con más de 20 años de trayectoria, que se ha consolidado como una respuesta efectiva para abordar los problemas de salud mental en las comunidades escolares más vulnerables. El HPV está presente en 185 comunas, 2.519 establecimientos educacionales y atiende a 705.102 estudiantes, 29.091 apoderados y 564.145 docentes. Ha sido un actor clave en el apoyo psicosocial a las familias más vulnerables en las diversas situaciones de crisis y emergencia que hemos enfrentado en los últimos años. El programa HPV es reconocido internacionalmente como uno de los dispositivos de salud mental escolar más grandes del mundo. Es un socio estratégico para el campo del desarrollo científico y tecnológico en políticas públicas de infancia y adolescencia del país, y uno de los programas públicos con mayor evidencia científica y cumplimiento de los estándares internacionales para servicios de salud mental. Este programa, constituye en consecuencia, una política exitosa que atiende a los estudiantes más pobres del país. El programa HPV cuenta con 321 proyectos compuestos por 2.202 profesionales que durante esta crisis han adecuado las estrategias presenciales de intervención a una modalidad virtual y a distancia. Esto ha permitido la continuidad del acompañamiento socioemocional a las comunidades educativas en el contexto de la actual crisis sanitaria. En algunas comunas, el HPV es uno de los pocos dispositivos estatales de apoyo disponible en materia de salud mental. Las rebajas presupuestarias en ámbitos claves como educación y en partidas específicas, entre ellas Junaeb, van en la dirección opuesta al cuidado integral de la salud individual y social, pues ponen en riesgo programas relevantes como HPV, que en este contexto se hacen más necesarios que nunca. La prevención mediante el aislamiento y hábitos de higiene ha sido un imperativo para evitar la expansión de la pandemia. Hoy llamamos también a ocuparnos de los efectos no siempre visibles, pero en expansión, de esta pandemia en la salud mental de la población. Instamos al gobierno a incorporarla entre sus prioridades programáticas y presupuestarias, cuidando particularmente los programas que como el HPV, han velado por la salud mental de los chilenos y chilenas durante las crisis anteriores y a implementar medidas específicas que atiendan esta dimensión tan relevante en la vida de las personas. Colegio de Psicólogos Colegio de Profesores y Profesoras de Chile Sociedad Interamericana de Psicología Sociedad Científica de Psicología Asociación Nacional de Psicología Educacional Sociedad Chilena de Psicología Comunitaria Sociedad Chilena de Psicología Clínica Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames) Valparaíso Centro de Investigación para la Educación Inclusiva Centro de Investigación Avanzada en Educación Centro de Justicia Educacional Núcleo Mileno para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (IMHAY) Grupo de Trabajo Infancia y Juventud, Red Clacso-Chile Multigremial EVEP – Espacio Vinculante para una Nueva Educación Pública Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres Equipo Psicosocial de Salud Mental Escolar, Universidad Academia de Humanismo Cristiano Programa de Apoyo a la Convivencia Escolar PACES-PUCV Centro de Sistemas Públicos, Universidad de Chile Departamento de Psicología, Universidad de Chile Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Departamento de Psicología, Universidad de La Frontera Escuela de Psicología, Universidad Católica del Norte Escuela de Psicología, Universidad Academia Humanismo Cristiano Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile Departamento de Psicología, Universidad de Playa Ancha Facultad de Psicología, Universidad Alberto Hurtado Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile Escuela de Psicología, Universidad Nacional Andrés Bello sede Viña del Mar Revista de Psicología, Universidad de Chile Revista Psicoperspectivas, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Revista Castalia, Universidad Academia de Humanismo Cristiano Revista Salud & Sociedad, Universidad Católica del Norte Revista Terapia Psicológica, Universidad de Santiago de Chile Descargar declaración en PDF

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LOS NIÑOS Y LA ESCUELA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Autoras: Dra. Lorena Ramírez y Dra. Verónica López, investigadoras del Centro Eduinclusiva. Columna publicada en El Mostrador el 8 de abril de 2020. La crisis sanitaria que conlleva el coronavirus nos ha encontrado a todos desprevenidos y hemos visto cómo se intenta tomar medidas para hacerle frente. Entre los múltiples espacios afectados está la escuela. Sus puertas cerraron abruptamente hasta nuevo aviso, dejando a miles de niños y niñas de un momento a otro en sus casas o lugares de acogida. En este escenario, se advierte como padres, madres y apoderados interpelan a los establecimientos educacionales a hacerse presentes de distintas maneras. Algunos alzan la voz pidiendo que no se dejen de transmitir los contenidos acordes al curriculum escolar para seguir recibiendo el servicio educativo. Otros, con agobio, reclaman el exceso de tareas que están recibiendo sus hijos e hijas debido a las dificultades que esto conlleva para su acompañamiento y seguimiento en casa. En estas disputas nos movemos frente a un Ministerio de Educación que ha centrado su accionar en el lanzamiento de la plataforma “Aprendo en línea” que entrega textos escolares y guías de estudio para que los niños, niñas y jóvenes puedan seguir aprendiendo desde sus hogares. El objetivo –plantea el Mineduc– es ayudar a que los niños y niñas puedan continuar con sus rutinas desde el hogar, proporcionando herramientas que permitan reforzar sus conocimientos y aprendizaje. Frente a esta iniciativa los profesores han debido readecuar rápidamente sus prácticas educativas, repensando –con más o menos competencias tecnológicas, con más o menos experiencias– cómo transmitir los contenidos mediante un sistema digital y a la vez, no dejar atrás a aquellos estudiantes que no tienen acceso a conectividad. Llama la atención –aunque no sorprende dada la existencia de una lógica educacional basada en el mercado y en la rendición de cuentas– que la primera respuesta al cierre de las escuelas esté siendo la de proveer materiales con información y guías de trabajo que los niños y niñas deben desarrollar en tiempos determinados y cuyo único énfasis está en asegurar una cobertura curricular. Sin embargo, es necesario entender que para niños y niñas la escuela es mucho más que eso. Si bien hay que aceptar que difícilmente se podrá llevar íntegramente la escuela al hogar el gran desafío está justamente en qué hacer para no perderla. De un día para otro niños y niñas se quedaron sin la escuela, sin sus rincones para conversar con sus compañeros/as, sin el saludo del profesor/a. Entre muchas cosas, se quedaron sin los actos y las canciones en conjunto, sin los recreos, e incluso para los creyentes, sin los rezos colectivos de cada mañana. En un país que se caracteriza por una alta segregación territorial y fragmentación de las relaciones sociales, los niños y niñas se quedaron sin ese espacio social que les permite encontrarse con un otro. Se quedaron sin esa disposición particular del tiempo, espacio y material que configura la escuela para despertar su interés por aprender. Si queremos llevar algo de la escuela a la casa estos aspectos deben ser considerados, especialmente prestando atención a las necesidades propias de niños y niñas. Claramente la respuesta no es nada fácil, sin embargo, los estudiantes pueden dar claves más precisas de lo que requieren en estos momentos de su escuela, importantes de ser escuchadas. Evidencia científica emanada desde el Centro de Investigación para la Educación inclusiva y de otras investigaciones nacionales plantea que para los niños y niñas la escuela es representada como un lugar distintivo que les permite el encuentro con otros, principalmente con sus docentes y compañeros/as. Para los estudiantes el sentido esencial de la escuela es poder aprender colaborativamente con otros, así como también establecer relaciones afectivas con los miembros de la comunidad educativa. De esta manera, el bienestar de los niños y niñas en la escuela está asociado a compartir y a divertirse con su grupo de pares así como también a sentirse constantemente acompañados, cuidados y apoyados por los profesores. Por tanto, desde la perspectiva de los estudiantes no basta con asegurar tan sólo la entrega de contenidos, sino que un pilar fundamental es también mantener las relaciones interpersonales y vínculos relevantes con la escuela. Si se va a utilizar la tecnología a favor –ciertamente para los que tienen acceso– se hace necesario buscar alternativas para que docentes y compañeros/as puedan mantenerse contactados entre sí.  Por ejemplo, en vez de sólo enviar una guía de trabajo los docentes también pueden conversar directamente con aquellos estudiantes que lo necesitan o mandar un video con caras y voces conocidas en lugar de entregar un enlace de algún material realizado por alguien con quien no tienen ningún tipo de conexión. Generar encuentros online entre todo el curso y compartir ideas en conjunto es una alternativa que resulta motivadora para el estudiante ya que favorece el efecto par para el aprendizaje. Para acercar la escuela en medio de esta crisis que limita el contacto físico se hace imprescindible facilitar instancias de encuentro para mitigar en algo la distancia así como para ayudar a los niños y niñas a recuperar parte de lo que para ellos es de gran valor: su comunidad, su vida cotidiana y el poder expresar su propio sentir y vivencias, aspectos sin duda relevantes para generar mejores condiciones para su aprendizaje y bienestar. Para acceder a columna publicada en El Mostrador CLICK AQUÍ

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CIERRE DE ESCUELAS: AMENAZA A LA PROMESA DE INCLUSIÓN

Autor: Dra. Verónica López, Directora Centro Eduinclusiva. Columna publicada en La Tercera el 15 de enero de 2020. Fotografía: Agencia Uno En las últimas décadas, Chile ha seguido el sendero de las políticas de rendición de cuentas a través de la implementación de normativas como la Subvención Escolar Preferencial y el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad, instalando un ambiente punitivo que ha transformado la cultura escolar, las prácticas pedagógicas y de gestión, generando altas consecuencias en establecimientos educacionales que no cumplen con estándares de calidad. Este modelo de política educativa responsabiliza a las escuelas y las ordena a partir de indicadores cognitivos del SIMCE (Lenguaje y Matemáticas, principalmente) y de Desarrollo Personal y Social (IDPS) cuyo análisis ponderado y corregido da lugar a las categorías de desempeño alto, medio, medio-bajo e insuficiente. Si después de cuatro años una escuela se mantiene en un nivel insuficiente y no logra mejoras significativas corre el riesgo de ser intervenida o de perder su reconocimiento oficial que la llevará finalmente al cierre. Contraviniendo el principio de calidad educativa amplia e integral que establece la Ley General de Educación esta política reduce la acción pedagógica a aquellos aspectos cognitivos medidos por SIMCE (ponderación mayor a 67%) en desmedro de los Indicadores de Desarrollo Personal y Social (33%). Es así como los resultados de la “Categoría de Desempeño 2019” publicados recientemente por la Agencia de Calidad de la Educación indican que 36 establecimientos están en riesgo de cierre. ¿Cuál es el impacto social y cultural que el cierre de una institución social tan importante como la escuela puede generar en su entorno? Evidencia científica de nivel internacional plantea que las pruebas estandarizadas ejercen una alta presión sobre los actores educativos generando regímenes de jerarquización que impactan principalmente aquellos establecimientos que atienden a la población de estudiantes provenientes de contextos más vulnerables. En efecto, al analizar los 218 establecimientos de enseñanza básica que hasta hace unas semanas estaban en riesgo de cierre por haber sido clasificados como insuficientes durante tres años seguidos constatamos que, en su mayoría, son escuelas municipales urbanas que atienden a los estudiantes más pobres del país. El 71% cuenta con más de 10% de estudiantes inmigrantes, el 61% con más de 10% con ascendencia indígena, y el 90% tiene más del 10% de alumnos con necesidades especiales. No se puede atribuir a las escuelas la responsabilidad exclusiva del fracaso pues los elementos que más pesan son externos a ellas. Investigaciones de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, lideradas por la Dra. Carmen Gloria Núñez, demuestran que el cierre de escuelas rurales tiene un alto impacto en las comunidades ya que son valoradas como un lugar de encuentro y articulación colectiva que permite la construcción de identidad territorial. Niños y niñas han expresado que la experiencia comunitaria de su escuela de origen no es transferible a otro establecimiento porque no necesariamente asegura calidad de los aprendizajes e implica la pérdida de capital social acumulado. Probablemente, efectos similares se producen en zonas urbanas, especialmente en aquellas más segregadas a nivel social y territorial. Bajo una arquitectura educacional construida sobre el modelo de evaluación estandarizada iniciado durante la dictadura cívico-militar, el cierre de escuelas representa una amenaza ante la promesa de inclusión de nuestro sistema educativo, en tanto favorece mecanismos de segregación y exclusión de los estudiantes, especialmente los más vulnerables, poniendo en riesgo las trayectorias educacionales y atentando contra la cohesión social de la escuela y su potencial transformador como espacio creador y articulador de tejido social. Entre las múltiples demandas que emanan de las masivas movilizaciones ciudadanas están la justicia social y los cambios sustanciales al actual sistema educativo. En este contexto, en vez de pensar en el cierre de escuelas debemos como sociedad –y Estado– asumir el desafío de fortalecerlas para cumplir con el compromiso de una educación inclusiva y de calidad para todos y todas. Leer columna publicada en La Tercera: CLICK AQUÍ

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